CUESTA SEGUIR A JESÚS

CUESTA SEGUIR A JESÚS

Domingo, 4 de mayo de 2014

Recuerdo la pregunta que me hice cuando estaba pronto a finalizar mi último año de escuela superior. “¿Qué voy a hacer con mi vida?” No era una pregunta sencilla y la respuesta a ella tampoco. “¿Me voy a trabajar como algunos de mis compañeros harán?” o “¿Ingreso a la universidad para hacer una carrera y hacerme un profesional?” Eran dos opciones las que tenía en mis manos. La primera no era muy difícil, no requería mucho de mí, habían muchas oportunidades de empleo en aquel momento que significarían dinero de inmediato. Para un joven de 17 años, sin ninguna responsabilidad, sonaba como una gran opción. Por otro lado, la segunda opción, esa si era un reto, conllevaba el sacrificar por lo menos los próximos 4 años de mi vida a estudiar y abstenerme a muchas cosas por lograr ser un profesional. ¿Qué sucedió? Bueno me decidí por la segunda e ingresé a la universidad. Al mes de estar en la universidad, lo que jamás imaginé me sucedió. Sentado en una clase de Cálculo, donde el Profesor parece que hablaba en un idioma que no me enseñaron ni en mi casa ni en la escuela, me dije a mi mismo: “¿Qué yo hago aquí, esto es más difícil de lo que imagine? ¡Creo que no podré con estas exigencias académicas, hay un costo más alto para hacerme un profesional del que yo pensaba! ¡Yo no creo estar dispuesto a pagar el precio y hacer el sacrificio de hacerme un profesional!

Creo que como Iglesia, Dios nos está llamando a hacernos la siguiente pregunta: “¿Estoy dispuesto a pagar el precio y sacrificio que conlleva seguir a Cristo?” En el Evangelio, vemos muchas veces a Jesús advirtiendo del costo y del sacrificio que conlleva seguirle y servirle.

En Mateo 8:18-19, vemos a un hombre que le dice a Jesús que le seguiría a donde quiera que Él fuese pero cuando Jesús le dice el costo de seguirle: no había casa, techo ni cama donde dormir, o sea no habían comodidades ni lujos; NO sabemos más de él. En otra ocasión, Jesús se dirige a la multitud y les dice: Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Lucas 14:27-28

Más adelante esa multitud abandonó a Jesús.

Podría darle muchos ejemplos más pero el punto que quiero resaltar es que el costo de seguir a Jesús es GRANDE. Sin lugar a dudas es un alto sacrificio. Sin embargo, ese sacrificio debe producir en nosotros alegría. Porque nuestro sacrificio NO se compara con Su sacrificio. Dios Padre, envió a Su Unigénito Hijo para recibir el castigo que merecíamos para darnos la vida que NO merecíamos.

Si esa maravillosa verdad se hiciese una realidad en cada miembro de IBQS, ninguno veríamos el sacrificio a nuestras comodidades, cultura y manera de hacer las cosas como algo triste sino como una gran oportunidad de servir a ese Dios que nos amó primero.

¿Estamos dispuestos a sacrificarlo todo por la causa de Cristo? Si la respuesta es: “Pastor, es que es muy difícil…” Te invito a que consideremos las palabras de A.W. Pink: “No hay nadie que realmente desee ir al infierno, aunque hay muy POCOS que estén dispuestos a abandonar el camino ancho que lleva al mismo. TODOS quieren ir al cielo, ¿pero cuántos entre las multitudes de cristianos profesos están realmente DECIDIDOS a andar por el ESTRECHO SENDERO que a él CONDUCE?

¡Gracia y Paz de nuestro Señor Jesucristo!

Pastor Félix Cabrera (@PastorFelixC)